Motivación y Objetivos

Establecer objetivos es un áspecto importante en el entrenamiento de las artes marciales. Para algunos puede ser llegar a la categoría de cinturón negro, para otros simplemente mantenerse en forma y algunos también buscan obtener más confianza en sí mismos. Otros objetivos pueden ser obtener elongación completa, ganar una medalla de oro en una competencia o llegar a convertirse en un instructor algún día.

Es importante establecer objetivos, tanto a largo plazo como a corto plazo. Pero más importante es identificar objetivos realistas. Un ejemplo de un objetivo a largo plazo puede ser llegar a alcanzar la categoría de cinturón negro; pero todas las grandes caminatas empiezan con un primer paso, por lo tanto en este caso un objetivo a corto plazo puede ser rendir el examén para cinturón blanco punta amarilla, y el siguiente objetivo a corto plazo llegar a ser cinturón amarillo. Cada objetivo a corto plazo debe significar dar un paso más para lograr cumplir nuestro objetivo principal y a largo plazo, ser cinturón negro. Tener estos objetivos a corto plazo los cuales se cumple en, relativamente, poco tiempo (dependiendo del tipo de entrenamiento que tengamos) evita que nos frustremos y se nos ocurran ideas como “Nunca voy a llegar a rendir el examén para cinturón negro” etc.

Incluso, si nos establecemos a nosotros mismos un objetivo a corto plazo como pasar a la siguiente categoría y no lo logramos, esto no significa que hemos fallado, un tropiezo quizas, pero no un fracaso. El verdadero fracaso no es caerse, sino no levantarse de nuevo y volver a intentarlo.

La motivación es otro tema que se debe tener en cuenta. La motivación es díficil de mantener a medida que pasa el tiempo. Los principiantes usualmente estan muy motivados porque estan aprendiendo algo nuevo y excitante, pero luego de realizar la forma más de quinientas veces antes del examén, esta motivación empieza a desaparecer.

Hay que recordar que ser un artista marcial no significa solamente aprender nuevas técnicas y aprender otras lo más pronto posible, sino lograr que cada una de esas técnicas sea lo más efectiva y perfeccionista posible.

Dice el autor:

“En los viejos tiempos no era inusual dedicar la clase entera a practicar una sola posición (Annung Sogi) con una sola técnica (Ap Jirugi). Recuerdo que un amigo mio, que practicaba Karate, me contó una vez la historia de un instructor que no estaba satisfecho con la s barridas de pie de sus alumnos, erán muy débiles. Entonces decidió que por los próximos dos meses los dedicaría a mejorar este áspecto, enseñandoles a sus alumnos (más de treinta alumnos) los puntos más importantes para realizar las barridas. Él no se los dijó a sus alumnos, pero lo hizó.

Después de algunas clases las barridas de piernas de sus alumnos, lentamente, empezaron a mejorar. Transcurridos los dos meses, solamente quedaban dos alumnos de los treinta iniciales, pero ellos eran capaces de barrer y desestabilizar a cualquier oponente.

Con respecto al resto de los alumnos que dejarón de entrenar, en mi opinión, ellos fueron los que perdieron. Sin embargo entendia por qué habían tomado la decisión de abandonar. Perdieron la motivación, y uno de los factores principales de por qué sucedió esto fue, seguramente, el aburrimiento.”

Todos los artistas marciales, en algún momento, alcanzan su pico de madurez. Un buen ejemplo es la elongación; cuando se comienza a practicar, los principiantes pueden sentirse flexibles, pero lo cierto es que luego de seis meses de entrenamiento pueden llegar a duplicar su capacidad de elongación, superando asi sus expectativas de lo que ellos creían posible. Sin embargo, el crecimiento no es siempre tan exponencial y luego de transcurrido un tiempo, las mejoras no son tan evidentes y pasamos de ganar entre 2 y 3 pulgadas de elongación por clase, a poco más de 2 o 3 milimetros por semana. Si bien con perseverancia, dedicación y motivación nuestra elongación seguirá mejorando, es cierto que cada vez será más díficil. Aquí es donde entran en juego nuevamente los objetivos, la meta u objetivo a largo plazo puede ser obtener elongación completa, mientras que el progeso cuantitativo a corto plazo puede ser ganar un centimetro cada mes. Vale la pena recordar que si uno entrena regularmente, uno nunca empeora, siempre se mejora.

Los padres pueden motivar a sus hijos. Ganar una competencia es un gran motivador, mientras que perder puede tener tanto un efecto positivo (en cuanto a motivación se refiere) como igualmente contrario en el alumno (comenta el autor:Recuerden que en realidad uno aprende más cuando pierde que cuando gana). Los compañeros de practica y, por supuesto, los instructores pueden ayudar también en la motivación. Pero también es importante motivarse a uno mismo. Hay que recordar por qué empezamos, qué es lo que queremos lograr, lo que ya hemos hasta hora y demás.

Hay que considerar un punto final, y quizas el más importante. Si uno compite contra otro (por ejemplo un compañero de practica) uno de los dos siempre acabará decepcionado/a, ya que como individuos todos aprendemos a distinta velocidad. Si uno compite contra uno mismo, nunca se puede perder.

Artículo Original: Martial Arts Motivation and Setting Goals por Stuart Anslow para la revista online Totally Taekwondo Magazine, Enero de 2012.

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