Los chicos y sus coachs

¿Deberían permitirse coachs en los torneos de infantiles?

En muchas artes marciales (la mayoría, practicamente) se organizan torneos y competencias donde chicos de muy temprana edad (4 o 5 años) compiten entre sí. En muchos casos, el reglamento de competencia es modificado para adaptarse a competencia entre niños con el fin de disminuir los riesgos de golpe, pero por sobre todo, para permitir que el competidor disfrute y se divierta en la competencia. En el Taekwondo I.T.F, por ejemplo, el reglamento estipula rounds (rondas) que no se interrumpen para la marcación de puntos; sin embargo en los niños si se hace para quitarle dramatismo a la pelea, asi como también impedir posibles golpes o lesiones entre los niños.

Sin embargo, en algunas asociaciones -expresa el autor- hay otra reglamentación que impide la presencia y el desempeño de las tareas de los coachs en competencias hasta cierta edad y categoría. Los argumentos para esta norma son variados y válidos, hasta cierto punto, ya que -según el autor- hay más beneficios que contrabeneficios en que los coachs esten permitidos a un lado del ring en competencia de infantes.

Irlanda es uno de los países que brinda capacitación constante a las personas que dentro de un ámbito competitivo desarrollan el papel de coach.  Sin embargo, quienes brindan estas capacitaciones resaltan que, cuando se trata de niños, ádemas de los conocimientos básicos que debe poseer un coach, hacen falta algunos otros conceptos. Desafortunadamente, no son la mayoría de los coachs quienes los conocen. Cuando se trata de niños pequeños, lo más importante es crear una atmósfera de diversión e inclusión entre ellos. Lamentablemente, en las competencias es posbile encontrar a coachs que, con el fin de obtener resultados, presionan a los chicos, son agresivos y discuten los resultados. Son precisamente esta clase de individuos los que han forzado a algunas asocaciones a prohibir la actividad de los coachs en las competencias infantiles.

Las consecuencias negativas de esta clase de coachs, o incluso de los pdres que adoptan actitudes negativas similares, son variadas. Incluso se podría decir, que los padres y la familia, son los peores a la hora de brindar apoyo y aliento a aquel niño que esta compitiendo.

Como árbitro -comenta el autor- me he visto forzado a tener que detener varias luchas y pedirle a los padres que reformularan sus formas de alentar a sus niños y que no gritarán: “¡Dale pegalé!” o “¡Matalo!”. Por supuesto, esta clase de actitudes no hacen más que perjudicar a los niños y su experiencia de competición, la cual no debería ser más que una oportunidad de divertirse.

A pesar de todo, es necesario revisar estas normas que prohiben la presencia de los coachs cuadno los niños compiten -expresa el autor-. Todos fuimos niños alguna vez, y los que competimos como tales, sabemos lo que significa estar sentado entre muchos chicos de nuestra misma edad esperando a ser llamado para competir. Una experiencia que sin lugar a dudas, es muy estresante y causa de una gran cantidad de nervios. Esta sitaución se dificultad cuando, ádemas, vemos que los demás niños tienen compañeros del mismo club y/o conocidos con los cuales hablan y se distraen, mientras nosotros no hacemos más que ponernos más nerviosos aun.

Ahora bien, coloquemos una cara familiar y/o amigable de un instructor o un coach al lado de los competidores mientras esperan ser llamados. Ahora tenemos a nuestro lado, alguien que nos ayudará a controlar los nervios y nos recordará que el fin de la experiencia competitiva es divertirnos, sin importar el resultado.

Son los nervios y la cantidad de adrenalina lo que hace que los niños no puedan disfrutar ni de la espera para competir, ni de la competencia misma. Pero cuando hay alguien conocido cerca, con quien hablar, lo que hace esta espera más llevadera y los que hace calmar a los niños y mantenerlos concentrados en la competencia y no lo que puede llegar a suceder durante ella.

Otros dos grandes factores que tienen efecto negativo en los niños son, por supuesto, los riesgo de lesiones y de perder. La mayoría de nosotros, ya sea como árbitros o coachs, hemos visto alguna vez a algún niño recibir un golpe en el estómago y que el dolor y el shock del golpe lo lleven a las lágrimas. Cuando no estan permitidos los coachs, este niño, después de haber recibido un golpe, se  enfrenta a un árbitro desconocido que le pregunta si se encuentra en condiciones de seguir luchando o a un hombre vestido de ambo verificando si esta lastimado. Sin embargo, lo que un niño necesita en esas circunstancias es la presencia de un padre o de un coach conocido. Cualquiera de ellos, será de mucha más ayuda que el médico o el árbitro a la hora de aliviar el stress del chico y de hacerle entender que fue un golpe solamente, que ya todo esta bien.

En caso de perder en una competencia, el niño nunca debe sentrise decepcionado por el resultado obtenido. Esto puede lograrse a través de los valores y principios instalados en el lugar de practica, donde se debe resaltar la adquisición de experiencia por encima del resultado. Ganar nunca debe ser la motivación para competir (ya que en caso de perder, el competidor sentira que no logró los objetivos pretendidos), la motivación debe ser participar. Por supuesto, ganar es un bonus; volver a casa con una medalla es símbolo de un día feliz, pero haber competido es sinónimo de un día espectacular. Esto, es lo que los instructores deberían enseñar.

Tener un coach al lado del ring de competencia, en caso de perder, no puede ser más útil a la hora de reafirmar esta enseñanza que proviene del lugar de entrenamiento, donde lo primero y esencial es competir, y en segundo lugar ganar. Ver como el coach interactua con el niño, tras una perdida, también hace ver a los padres que los resultados en una competencia no es lo más importante, sino el hecho de haber participado.

Todos estos áspectos positivos de tener un buen coach al lado de los niños al momento de competir, son tan fáciles de obtener asi como de perder si el coach no esta calificado o tiene la suficiente experiencia para tratar con los niños. Para que los torneos sigan siendo una experiencia agradable para los niños se debe corregir estas actitudes incorrectas, tanto de los coachs asi cmo también la de los padres. De esta forma se podrá resaltar la enseñanza de que lo importante es competir, que los resultados no son más que el fruto del tiempo dedicado al entrenamiento de cada persona.

Artículo original: “Children and Coaching” por Jon Mackey para la revista Totally Taekwondo Febrero 2012.

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