La presión que ejercen los padres sobre sus hijos en el TKD y el Deporte

Este artículo, es el trabajo monográfico realizado por Federico Vindigni II Dan, para alcanzar dicha categoría.

I) Introducción

En el Taekwondo vemos normalmente, y especialmente en las competencias, a los padres de los practicantes insultando a las autoridades de cualquier tipo de evento, ya sea, por un fallo en contra de un hijo, una desaprobación que les parece injusta o cualquiera sea el motivo. Esto no afecta mucho el desarrollo de dicho evento, pero el verdadero problema es cuando aquel niño o niña, chico o chica, vuelve a su casa y recibe los regaños de sus padres o hasta, en algunas ocasiones, la agresión física, por no haber logrado el rendimiento esperado o e nivel deseado por el padre. Esto repercute claramente en la actitud y la personalidad del practicante, al querer hacer feliz a su padre.

II) La importancia del padre y la madre

Etimológicamente la palabra “padre” proviene del latín pater, patris cuyo significado es patrono, protector, defensor.

Tal vez haya en la función atribuida a padre, roles mas pensados desde el orden, la justicia, el limite, valores morales inherentes etc. por lo que se ve en la misma, aspectos mas racionales que afectivos. En cambio cuando se piensa en el rol materno se piensa mas en la contención, en el consuelo, en la protección mas de lo intimo las propias necesidades y su cobertura, primero la biológica y poco a poco las otras. En cambio la del padre es una protección mas orientada al funcionamiento y seguridad de la vida familiar, y de la familia frente al mundo externo.

Los padres y las madre son un punto importante de influencia en los niños que van a realizar una actividad deportiva, junto a los entrenadores, árbitros y directivos. Teniendo en cuanta la importancia de la influencia mutua que ejercen las actuaciones de los unos en la de los otros, y que todas acaban influyendo en los deportistas, en su desarrollo y evolución, en el abandono o adherencia al deporte.

Es decir que, las conductas y comentarios de los padres y madres, de los entrenadores, directivos y árbitros tienen una gran influencia en los deportistas; tanto en el inicio y la adherencia, o, en el mantenimiento o abandono del deporte. También en su desarrollo personal y social, como en su aptitud futura ante la vida y no solo en el deporte.

III) Clases de padres

El padre autoritario: Estos padres tratan de controlar el comportamiento y las actitudes de sus hijos y los hacen ajustarse a un estándar de conducta. Autoritarismo, significa imposición inflexible de normas de disciplina, sin tomar en cuenta la edad del niño, sus características y circunstancias, son padres que valoran y exigen la obediencia incondicional y castigan enérgicamente a sus hijos, por actuar en forma contraria a sus estándares. El padre que emplea este estilo se caracteriza por ser absorbente y centrar la atención del hijo en sí mismo, produciendo individuos dominados por la ley, la autoridad y el orden, reprimiendo en los niños, la capacidad de iniciativa y creación y todo aquello que implique modificar o atente contra estos lineamientos básicos que el cree que son los que deben respetarse.

El padre permisivo: Estos exigen menos, y permiten a los niños regir sus propias actividades, no son exigentes, ni controladores, son relativamente cariñosos con sus hijos y casi nunca los castigan.  Los padres permisivos se sienten inseguros con su rol como padres, tiene poco control sobre sus hijos y no consideran necesario castigarlos. Aquí es el niño es el que tiene el control y los padres se doblegan ante sus caprichos.

El padre democrático: Este seria un estilo de padre muy funcional, más equilibrado y equitativo, es el que va  tratar de dirigir y encauzar las actividades de sus hijos en forma racional, presta atención a sus problemas. Es consistente, exigente, respetuoso y está dispuesto a aplicar el castigo limitado pero por otros medios al de la violencia. Serian padres que ejercen su rol con autoridad pero sin autoritarismo alguno. Estos padres exhiben confianza en ellos mismos como padres y como personas, son exigentes, pero amorosos con sus hijos, los corrigen cuando es necesario, dándoles razones lógicas para su corrección y no usan el castigo físico.

IV) Características de los niños según la clase de padres

Los niños cuyos padres son autoritarios, tienden a tener logros escolares pobres ya que la presión que ejercen los padres, a través de los golpes y regaños causan en él inseguridad, temor, reprimen la iniciativa y la creatividad y no pueden desarrollarse plenamente en sus capacidades, también tienden a tener problemas de hiperactividad y desobediencia. En general tienden a ser introvertidos, con tendencia a aislarse, inseguros, tienen una baja autoestima, son impopulares, muestran dependencia hacia el padre que los golpea, prefieren ser golpeados a ignorados.

Los niños de padres permisivos tienden a ser indulgentes, inadaptados sociales, destructivos  generalmente son los menos autocontrolados, tienen logros escolares bajos, son agresivos, inmaduros, mentirosos, desobedientes, inseguros, inadaptados, con baja autoestima y frustrados. En ocasiones cuando la permisividad se mezcla con hostilidad puede llevar a los niños a la delincuencia, aunque, no siempre por supuesto.

Los niños de padres democráticos tienden a ser los niños con mejores logros escolares, porque los padres les dedican tiempo en la realización de las tareas escolares, les clarifican las dudas, recompensan las conductas apropiadas y se enfocan menos al castigo físico y solo recurren a él cuando lo consideran necesario. Generalmente son los niños mas seguros, competentes socialmente, presentan menos agresividad y hostilidad, tienden a ser independientes con una mayor autoestima y autocontrol.

V) El deporte en la vida de los niños

Muy comunmente, cuando un niño alcanza cierta edad (entre los 6 y 11 años) los padres alientan a sus hijos a escoger (en el mejor de los casos, ya que a veces esta situación es impuesta sin importar los intéreses del niño) una actividad deportiva para iniciarse en un entorno diferente al que pueden ofrecer las escuelas o, mismo, el entorno familiar. En definitiva, para que estos hagan nuevas amistades y conozcan nuevas personas.

Esto trae aparejadas ciertos beneficios tanto a nivel físico como mental y emocional. El niño a través del deporte logra desarrollar destrezas y aprender nuevas habilidades, es más, descubre algunas que quizas él nunca hubiera creido capaz de realizar. Desarrolla su personalidad a través de la motivación generada por la competencia. Fortalece su autoestima respetandose y aceptandose a si mismo y por sobre todo reconociendo sus fortalezas y debilidades. Desarrolla habilidades sociales: aprender a desempeñar un rol determinado dentro de un equipo y además logra reconocer al otro, tanto como su compañero como un rival. Aprende los conceptos de igualdad mediante un reglamento impuesto que reconoce a todos por igual y estableces posibilidades y límites. Desarrolla los procesos de percepción, evalución, desición y acción generando en sí mismo un sentimiento de confianza y de cierta independencia.

Obviamente, ninguno de estos beneficios son instantáneos y tampoco son fáciles de conseguir. Sino que deben ser cuidadosamente planificados y reforzados por los adultos. Esto es posible cuando el entorno, ya sea padres maestros o entrenadores, respeten la natural maduración del niño, los intereses y sus respectivas capacidades.

VI) Relación padre- deportista

En la actualidad resulta muy habitual encontrarse en competiciones deportivas infantiles con padres en estados de alteración poco imaginables para la situación, o buscando reprender a los árbitros por sus fallos o contradiciendo a los entrenadores por sus decisiones.

La mayoría de de las veces los padres y los entrenadores, suelen equivocarse al considerar al deporte juvenil como si fuese un deporte profesional. El deporte

juvenil tiene su fundamento como proceso educativo, como proceso de aprendizaje y de adquisición de habilidades y conductas relevantes para el niño.

El asociar confusamente al deporte juvenil con una empresa deportiva como lo es el deporte profesional, resulta completamente perjudicial para el deportista. Pero se sabe, que la mayoría de las veces, los niños deportistas obtienen al finalizar el juego premios o castigos en función de sus resultados.

Es primordial que tanto los padres como los entrenadores recapitulen al deporte juvenil como un proceso educativo el cual es un medio y un fin en sí mismo.

Ni la postura del padre fanatizado y obsesionado por el resultado, ni la del padre absolutamente descomprometido favorece al desarrollo de los deportistas infantiles.

VII) Clases de padres en el deporte

Los padres tienen un papel muy importante en la formación deportiva de sus hijos, tanto como el del entrenador, ya que contribuyen a generar los hábitos deportivos del joven practicante. En ocasiones los padres pueden tener un comportamiento negativo frente a la práctica deportiva de sus hijos que pueden llegar a rechazar el deporte como medio de diversión y formación. ¿Qué tipos de padres podemos observar en este sentido?

El padre fanático: Es aquel que busca la victoria de su hijo por encima de todas las cosas. No respeta las decisiones de los árbitros y jueces, utiliza vocabulario hostil, incluso contra su propio hijo, siempre esta protestando y ve con buenos ojos las trampas, los engaños a lo violencia si ello conlleva la victoria.

El padre deportivamente frustrado: Son padres que han querido destacarse en un deporte y no lo han conseguido. Son deportistas frustrados. Suelen escoger para sus hijos la actividad en la que ellos han fracasado, sin tener en cuenta las preferencias de los niños. Los regalos e incentivos giran entorno a ese deporte, e invierten tiempo y dinero para formar al niño en una actividad

que no siempre es de su agrado. Esta actitud suele provocar rechazo e incluso odio hacia el deporte preferido del padre, porque no siempre coincide con los gustos deportivos del hijo.

El padre entrenador: Este perfil de padre, busca en su hijo un deportista de élite. Como norma general obvia el placer de juego por el entrenamiento duro. Este tipo de entrenamiento provoca riesgos fisiológicos y psicológicos ya que ni el organismo ni la mente de un niño están preparados para un sobreentrenamiento. También este tipo de padres suelen desatender los consejos de los entrenadores y maestros, ya que piensan que todo lo saben.

El padre representante: La figura del manager, llevada a la paternidad. En niños que presentan buenas cualidades físicas o deportivas, el padre ofrece “los derechos” deportivos de su hijo a un club o entidad deportiva. En definitiva, hacer negocio a cuenta del hijo. Incluso puede provocar un cambio de quipo del niño, sin tener en cuenta sus preferencias o su grupo de amigos.

El padre indiferente: Se asocia a padres que les da igual que sus hijos practiquen deporte o no. Simplemente apuntan a los niños a un club deportivo para que pasen tiempo entretenidos mientras ellos realizan otras actividades.

El padre sobre-protector: Típico padre que prohíbe a su hijo realizar actividades físicas o deportivas porque son capaces de generar lesiones o golpes. Suelen preferir que su hijo juegue a los videojuegos a que practique deporte alguno. Con esta actitud inhiben el derecho fundamentalmente del niño de jugar, de relacionarse y de crecer en un ambiente social, colectivo y grupal.

El padre deportivo: Apoya e incentiva la práctica deportiva entendida esta como un proceso formativo integral que fomenta la relación social y la integración grupal. Tiene en cuenta los intereses deportivos del niño y no los suyos. Sabe distinguir entre la peligrosidad y la sobreprotección. Practica siempre que puede actividad física con sus hijos. Respeta las decisiones del entrenador y de los árbitros, enseñando a sus hijos que el juego también tiene normas que han de ser tenidas en cuenta para poder pasarlo bien. Hacen ver a

sus hijos que la finalidad del deporte escolar, es la recreación y la socialización, por encima de los resultados deportivos. Enseña a ganar con humildad y a peder con deportividad. Recrimina la falta de respeto por los compañeros, rivales, entrenadores o árbitros. Y lo más importante fomenta la deportividad y no la violencia.

VIII) Tiger Woods, un ejemplo para no seguir

Tiger Woods, el famoso número uno del mundo del golf, tuvo un padre que lo presionó y lo cargó de responsabilidades desde temprana edad. Sin duda en muchos casos la presión que han ejercido los padres sobre sus hijos a rendidó sus “frutos” y han resultado en los logros esperados. Pero de cada Tiger Woods, que a fuerza de soportar presiones desde chico logra llegar a lo más alto del deporte, en este ejemplo a nivel mundial, hay un millón de frustrados en el camino.

IX) Características de los padres presionadores

Sin duda alguna, sería muy díficil establecer un estandár de padre deportivo y democrático tanto como el estandár de uno presionador cuyo único interés sea la victoria de su hijo por sobre todas las cosas. Pero sí se puede mencionar algunas de las caracteristicas de estos:

  • Se hacen entendidos y especialistas en el deporte de su hijo.
  • Saben todo (o al menos eso es lo que creen).
  • Van a todos los eventos deportivos y a la mayoría de los entrenamientos.
  • Averiguán toda información que sea útil.
  • Insultan al árbitro y a las autoridades de los eventos.
  • Son abonads de la “viveza criolla” y catalogan de “tonnnto” a su ijo cuando no hace uso de ella.
  • Le compran la mejor ropa y lo llevan a que hagan tests, dietas, etc.
  • Se sienten parte integrante de la “comunidad deportiva”.
  • Están de mal humor cuando su hijo pierde.
  • Piensan en cambiar de institución o entrenador cuando los logros esperados no son cumplidos a causa de que el entrenador no sabe.
  • Están exultantes cuando gana y si su hijo gana una medalla se la cuelgan en el cuello.
  • Hablan con lenguaje técnico y creen que todos saben y están interesados acerca de las hazañas de su hijo.
  • Palmean a la espalda de sus hijos cuando cuentan sus triunfos delante de sus amigos.
  • Le controlan los horarios al hijo.
  • No se preocupan demasiado porque el hijo estudie.

X) Beneficios del deporte en la infancia

El deporte es en los niños una gran oportunidad de desarrollo y maduración, no sólo física sino también mental y emocional.

A través del deporte el nió logra:

  • Desarrollo de las destrezas y aprendizaje de las habilidades.
  • Desarrollo de la personalidad a través de la motivación para la competencia. Fortalecimiento de la autoestima en el respeto y aceptación de sí mismo, de sus fortalezas y debilidades.
  • Desarrollo de las habiliadades sociales. Aprendizaje de su rol dentro de un equipo de reconocimiento del otro ya sea como compañero o rival.
  • Aprender a aceptar un reglamente que es igual para todos y que lo lleva a aceptar posibilidades y límites.
  • Desarrollo de los procesos de parcepción, evaluación, decisión y acción. Todos estos necesarios en el proceso de formación y aprendizaje del gesto deportivo y su aplicación en las distintas situaciones del juego y competencia.

Todos estos beneficios no son automáticamente transmitidos por la mera participación en el deporte sino que deben ser cuidadosamente planificados y reforzados por los adultos. Esto es posible cuando el entorno ya sea padres, maestros o entrenadores, respete la natural maduración del niño, los interesés y sus capacidades.

XI) Conclusión

Como ya hemos visto, la particpación y la práctica de un deporte, cualquiera sea, es una oportunidad que a un chico le da muchas posibilidades de desarrollo, tanto físicas como mentales y también en el aspecto social. Todo esto dado en un ambiente deportivo ideal que no siempre esta presente.

Los interesés de los padres, maestros e intructores deberián ser puestos de lados en todo momento para permitirle a niño/a que se ha decidido por la práctica de un deporte, difrutarlo en su estado máximo y puro.

También es necesario que se entienda a la competencia amateur y juvenil como evento formativo en el cual más alla de todos los rivales que uno deba enfrentar, la verdadera lucha y el verdadero objetivo es la lucha con uno mismo, ya que no son pocas las emociones que uno siente al estar parado en un ring frente a un adversario. La superación de uno mismo debería ser el verdadero premio en las competencias, y las medallas o trofeos un simple reconocimiento al esfuerzo y las capacidades demostradas dentro la competencia.

Los aspectos profesionales del deporte deberián ser recién tomados en cuenta, cuando el deportista tenga la madurez física y mental para poder afrontar el entrenamiento y sobre todo la carga emocional que eso conlleva. Ádemas debería ser una desición personal que no debería estar influenciada por ningún tipo de concepto cosechado por alguna otra persona.

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3 pensamientos en “La presión que ejercen los padres sobre sus hijos en el TKD y el Deporte

  1. ¡¡¡¡ E S P E C T A C U L A R !!!! Muy bueno, fede decile e tu viejo que se paso con este trabajo…
    Te felicito Fede muy bueno en serio.
    En mi caso y sabiendo que nadie es objetivo tratandose de uno mismo, te cuento que tengo algo de cada uno de los ejemplos, por lo tanto me haces descubrir que no soy el padre ideal pero que me parezco mucho.
    Bueno ahora fuera de broma te felicito otra vez y me alegra que estes en el mismo grupo que mi hijo.

    • Gracias jorge. Que queres que te diga, nadie creo que es objetivo con su hijo, para eso esta el instructor, pero bueno mi viejo también se sintió identificado con varios jajaja.
      Te mando saludos y en especial a Esteba, espero que lo disfrute y decile que se prepare para hacer varios comentarios para que los subamos aca

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